Bajo el signo de abril,

con la piel a la intemperie

Escribo

Escribo porque es catártico, psicodrenante, disentérico, emético, liberador y sanador, me permite “mirar”. Lo terrenal está todo aquí y se “ve”…

Yo quiero “La Mira”

- La mujer de abril -

jueves, 24 de julio de 2014

El Alquimista




El Alquimista tiene en los ojos el techo del cielo
Cuando sonríe, su rostro es de una anchura inalcanzable, horizonte infinito

El Alquimista tiene un corazón que late de color verde,
y cuando habla, solo se escucha el mar.
Él dice: “Al hablar dejo todo abierto” y recuerdo el ideograma chino de boca: kǒu - Boca
entonces, él  mira como las veletas interpretan la dirección del viento que su boca sopla.

El Alquimista llega cargado de “verbo de agua”,
es un Mago ( el Universo habla por su boca )
y salen peces de colores,
de escamas brillantes que titilan como chispas formando palabras,
haciendo cosquillas en los tímpanos
acariciando el alma.

El Alquimista dice: “ Yo doy sin esperar a que reciban”
Y el eco de su voz convierte en flores la Luz
Y se cuelga la Luna allà arriba
Y el amor se hace consciencia
en la fricción
en la sal de los labios
en el sabor del aliento
en lo tangente de la forma,
Y conoce la Vida terrenal, el Espíritu.
Es sentirse bendecido.

Se decretan el Juego
La Diversión
La Risa
Y el Color
Y todo se brinda y se dá naturalmente
universalmente
Y nada se espera y todos reciben.

Es un mago; ¿ya lo dije?
Lleva en su espalda un zurrón de luces
con pinceles para  acrisolar la escoria
-es la misión que Dios le dió-
y él en la Alegría de Vivir
va haciendo lo que le toca.

El Alquimista tiene el don de la ubicuidad,
Está en todos lados y en ninguna parte
Es insondable
un misterio, un abismo,
un enigma
Pero Él está

Es un mago, ¿ lo dije antes?
Hace de los libros, árboles
y en las nervaduras de sus hojas
se cuentan cuentos y se viaja en gordas locomotoras
por serpenteantes caminos
revoloteando mariposas en la panza.

Se camina descalzo y sin ropas
por los lugares a donde él te lleva de visita

En la orilla del mar del Alquimista se “sonríe”,
se ”mira”, se “huele”, se “acaricia”,
se “escucha” bajito, como cuchichean y ríen en sus órbitas, las esferas
Vuelan pájaros y estrellas tomados de la mano en el cielo

Se es feliz.


#Lamujerdeabril



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Emilia Lee