Volando hacia el Sol

para ofrendarle mis alas,
...Mientras busco la sal de la Vida

Escribo

Escribo porque es catártico, psicodrenante, disentérico, emético, liberador y sanador, me permite “mirar”. Lo terrenal está todo aquí y se “ve”…

Yo quiero “La Mira”

jueves, 23 de octubre de 2014

La muerte no existe, es tan solo un estado de desocupación…



Los espacios están para que los ocupe la Luz, para inundarse de luz y ésta se multiplique en derredor
La luz es energía, es esa fuerza vital y esencial que se mueve y conecta al ocupar un cuerpo, al habitarlo, al hacerlo su espacio.
Mi Padre ha desocupado el espacio que habitó, ahora es energía silente y absoluta; sin medios para contactarnos, pero ES, solo que NO ESTÁ.
Mi padre me enseñó lo más bello y sublime de la vida en ocupación, pero también lo horrible y cruel en desocupación, cerrando así su ciclo, su misión y custodia con esta hija que aún habita un cuerpo y no puede alcanzarle.

Me enseñó lo hermoso de ESTAR y lo sin sentido de NO ESTAR.

La imagen más terrible fue el no verlo ni sentirlo en esa unidad de terapia intensiva este 29 de septiembre de 2014; en su lugar un cuerpo que ocupó por 78 años, conectado a monitores que registraban un movimiento mecánico sin alma ni esencia, sin luz, no era mi Padre.
Llegué a destiempo, ya había desocupado su espacio, ya estaba fuera de todo esto.
Nunca antes estuvo tan claro ante mis ojos lo que hasta recién ahora entiendo me dijeron en la escuela Nei Jing de Medicina Tradicional China: 

SOMOS ESPIRITUS CONFORMADOS

Ya no hay lugar para la razón, ya no hay duda; hay que enfrentarse con la certeza de la frase ante los ojos: Somos espíritus conformados en un cuerpo por un tiempo determinado, y la relación que podemos establecer con otros y con nuestro entorno, a eso tan hermoso a lo que concurrimos, le llamamos vida.
Somos luz, energía, magia o como queramos llamarle, contenida por un tiempo en un cuenco que un día desocupamos. Es una inexplicable e intransferible vivencia, me cuesta conseguir la palabra adecuada para expresarlo.

Pero hay más;  cuando alguien se desocupa, se va de su cuerpo, una parte de nosotros se desocupa también y nos va alertando, poniéndonos en cuenta, de que cada día es menos lo que hasta ahora ocupamos; sobre todo cuando los desocupantes forman parte de nuestra esencia, son nuestros “amores esenciales”, esos con quienes nuestra conexión va más allá de toda razón explicable, tangible, visible, demostrable. Nos vamos yendo de a poco cada vez con cada amor desocupado.

Esta realidad duele, y tanto; el dolor es la manera más expedita para aprender; bien lo dijo el maestro Rísquez “Solo con fruición se hace conciencia” y solo haciendo conciencia se salta a otro estado y ya no se es más nunca el anterior, el de antes pues.
Por ahora tengo el dolor en la piel, buscando internalizarse, para acallarse  un poco, para no hacerse tan notorio, para guardarse en el silencio; eso irá ocurriendo poco a poco y de a poco, haciéndose cotidiano, y en la cotidianidad como cotidianidad se haga costumbre, y como costumbre ya crea que no duela.

Emilia Lee/
23/10/2014



Como dice mi prima Corina Lee:
Papá está en cada árbol, en cada pedacito de madera viva....
Nombrar madera y José Luis Lee, es nombrar la misma cosa.



En las fotos el taller de Papá en casa, su espacio de creación, sus herramientas, el espacio de su HACER que nos inundó a todos los que le amamos!


Papá un ARTESANO